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miércoles, 30 de octubre de 2013

¿SOMOS FIELES A NUESTROS DIFUNTOS?


CULTO A LOS MUERTOS
El culto a los difuntos, a los ancestros o a los antepasados es una práctica piadosa común a varias religiones basada en la creencia que las personas que han muerto tienen una nueva existencia, se interesan por los asuntos del mundo y pueden influir, de alguna manera, en la suerte de los vivos.
Desde que las primeras comunidades humanas en el Paleolíticodesarrollaron sus capacidades simbólicas, las prácticas rituales relacionadas con la muerte han ido evolucionando a lo largo del tiempo.
Las ofrendas y ajuares depositados en el lugar de las sepulturas nos hablan, ya en las culturas más antiguas, de un verdadero culto a los muertos y de una espiritualidad humana basada en la creencia en otra vida más allá de la muerte. 

Desde la antigüedad, la costumbre religiosa de darle culto a los muertos era parte de muchas culturas: 

Los antiguos chinos recordaban a sus antepasados quemando incienso y encendiendo velas. 
En la cultura India, la fiesta hindú de los muertos, Durga, comenzaba en Noviembre.

En la antigua Asiria las ceremonias de los muertos eran en el mes de Arahsamna, cuando el dios Sol se convertía en el Señor de la Tierra de los Muertos.
En Mesopotamia tenían un concepto pesimista y negativo de la vida terrena y de la de ultratumba. Los actos religiosos son muy simples, basados en la oración y en el cuidado de los dioses.

Los persas, celebraban el mes del ángel de la muerte.

En Perú, el Año Nuevo Inca comenzaba en Noviembre y el festival, llamado Ayamarka, con las ofrendas de comida y bebida en las tumbas.
Los aztecas mexicanos también guardaban el Día de los Muertos al mismo tiempo de otoño del año.

Los celtas, al igual que otros pueblos de la antigüedad, celebraban sus fiestas y ritos con los cambios de estación.
Podemos decir, que la práctica religiosa de honrar a los difuntoses tan antigua como la humanidad y la costumbre de celebrar un día de culto a los espíritus de los antepasados es compartida en muchas culturas y lugares del mundo, coincidiendo desde épocas remotas con el final e inicio del año nuevo.
Todas las culturas, a lo largo de la historia de la humanidad, le han dado un significado ritual a la muerte de los seres queridos. La meta del culto puede entenderse como un camino para asegurar el bienestar en la nueva existencia de los ancestros y su buena disposición hacia los vivos y, a veces, pedir algún tipo de favor o ayuda. La función social del culto a los difuntos está basada en la idea de cultivar los valores familiares, como la piedad filial, lealtad a la familia y continuidad del linaje.
Se trata de una práctica universal a todas las culturas, de maneras más o menos explícitas, el culto a los ancestros se encuentra en sociedades con cualquier grado de complejidad social, política y tecnológica, y permanece como un notable componente de varias prácticas religiosas en los tiempos modernos. Es especialmente central en varias religiones africanas, desde el animismo hasta los ritos Bwiti y en el confucionismo, donde recibe el nombre de piedad filial.
Para la mayoría de las culturas, las prácticas del culto a los difuntos no son como es el culto a los dioses. El propósito de este culto no es para pedir favores, sino para realizar el deber filial. Algunas personas creen que sus antepasados necesitan ser provistos por sus descendientes; otros no creen que los ancestros estén preocupados por lo que sus descendientes hacen por ellos, sino que la expresión de piedad filial es lo importante. 
Según el confucionismo, el respeto por los antepasados es una expresión de piedad filial y era fundamental para que existiera un buen orden de las cosas. Los hijos, por ejemplo, han de presentar respetos ante la tumba de sus padres. La tumba, puede tener forma de media luna, lo cual se considera auspicioso porque representa el equilibrio del yin y el yang.
Como más significativo está el culto a los muertos de los egipcios.

La concepción egipcia de la vida tras la muerte, era muy primitiva: no se trataba del paso a una vida eternamente bienaventurada en la contemplación de la divinidad, sino de una prolongación o perpetuación de una vida suficientemente placentera en este mundo, pero en otro ámbito que, aun siendo paradisíaco, reproducía los ciclos, las cuitas y los quehaceres de la vida anterior.
Los egipcios creían firmemente que, después de morir, el alma del hombre viviría feliz sólo si se daba un tratamiento especial al cadáver para preservarlo de la corrupción para que se conservara íntegro. Por ello, perfeccionaron el proceso de conversión o embasamiento  convirtiendo los cadáveres en momias que colocaban en sarcófagos.
Estos se decoraban con mayor o menor suntuosidad, dependiendo de la jerarquía social del muerto. En la tumba se depositaban diversos objetos que, se creía, el difunto podría necesitar o echar de menos en la otra vida. Aves y gatos, entre otros animales, eran también embalsamados para servir de compañía a los hombres en su viaje al otro mundo. No podía faltar la inclusión de un papiro en las que se consagraban las virtudes y buenas obras del difunto, con la finalidad de que fuera juzgado indulgentemente por Osiris, el dios de la otra vida, en el tribunal de los muertos.
Y más cercanos a nuestra cultura occidental está la visión de la vida de ultratumba y el culto a los muertos de los griegos.

Para los griegos era un deber ineludible enterrar a los muertos, ya que las almas de los que no recibían sepultura ni rito funerario alguno estaban condenadas a vagar eternamente y a perseguir a sus parientes por haber descuidado el cumplimiento de los preceptos religiosos con los difuntos.
El entierro de los difuntos era uno de los pilares fundamentales de las creencias familiares, ya que los espíritus de los antepasados eran una especie de divinidades, que se encontraban en el Hades, a las que se debía rendir culto de forma periódica.

Los humanos buenos, justos y que llevaron una vida virtuosa, en cuanto se reúnen en grupos, los mandan a los Campos Elíseos para que lleven allí una vida felicísima. En cambio, cuando llegan a sus manos los malvados los envían al lugar destinado a los impíos, para que reciban el castigo que les corresponde por sus culpas e injusticias.
El ritual de un entierro para los griegos consistía en lavar el cadáver, ungirlo con bálsamos perfumados, coronarlo con flores de la estación y vestirlo dignamente.

Mientras, las mujeres prorrumpen en llantos y gemidos, todos lloran, se golpean los pechos, se mesan los cabellos y se arañan las mejillas. A veces incluso, en señal de luto, desgarran la ropa y se echan polvo en la cabeza; a menudo se revuelcan por el suelo y se golpean la cabeza contra el pavimento.
Posteriormente, el difunto era llevado sobre los hombros de sus familiares o de los esclavos, o en un carro. Detrás iba la comitiva de familiares y amigos.
En el cementerio, el cuerpo podía ser inhumado o quemado en una pira. En este caso, las cenizas eran recogidas por un hijo o familiar y después se guardaban en una urna. Cuando el cadáver era inhumado, el cuerpo se depositaba en un sarcófago de cerámica o de madera, o simplemente se enterraba sin sarcófago, sobre un lecho de hojas. Al lado del cuerpo del difunto se dejaba una cantidad considerable de cerámica y parte del ajuar que había pertenecido en vida al finado, para que pudiese continuar disfrutando de sus cosas después de muerto. Las tumbas eran recubiertas de tierra sobre el que solía ponerse un monumento.
Todo esto, lo traigo aquí con una única intención: aunque estemos en el siglo XXI, seguimos (por tradición) haciendo muchas cosas demasiado parecidas a lo que se ha venido haciendo en siglos pasados, en culturas que, supuestamente, ya quedaron muy trasnochadas. 

Todas estas prácticas, que antes hemos repasado, han seguido extendiéndose, de una u otra manera, a lo largo del mundo, hasta hoy en la actualidad. Y no son ni lógicas ni santas; más parecen fanatismos absurdos.

Paralelamente tenemos la fiesta de HALLOWEEN.
En los últimos años, estamos viendo como una costumbre norteamericana y de otros países anglosajones como Canadá, Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, y, en menor medida, en Argentina, Chile, Colombia, México, Perú o el conjunto de Centroamérica, se nos va metiendo entre las rendijas de nuestras tradiciones.

Halloween, también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta que se celebra internacionalmente en la noche del 31 de octubre, sobre todo en sus raíces están vinculadas con la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los pueblos de cultura católica el 1 de noviembre. Se trata en gran parte de un festejo secular, aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición a América del Norte durante la Gran hambruna irlandesa.
El día se asocia a menudo con los colores naranja, negro y morado y está fuertemente ligado a símbolos como la jack-o´-lantern (calabaza tallada a mano). Las actividades típicas de Halloween son el famoso truco o trato y las fiestas de disfraces, además de las hogueras, la visita de casas encantadas, las bromas, la lectura de historias de miedo o el dedicarse a ver películas de terror.

Para algunas personas (no sé hasta qué punto es así), esta celebración festejosa que nos viene con la coca-cola (ese líquido negro que sirve para desatascar fregaderos), lo que hace es trivializar el tema de la muerte.


MI REFLEXIÓN SOBRE EL TEMA:
A veces (demasiadas veces) nos equivocamos en nuestras relaciones. Y no tenemos las necesarias manifestaciones de afecto y cariño para con las personas con las que convivimos; con quienes nos relacionamos, más o menos cercanamente.
Cuando faltan (fallecen) nos vienen los “remordimientos” (deberíamos haber actuado de otro modo, haberles tratado mejor, etc.); pero ya es tarde. Entonces, como buscando una manera de “compensar” lo que no hicimos, nos ocupamos de hacerle a la persona fallecida, al “finado”, lo que sea… para tranquilizarnos. Y le damos, o hacemos, todas las “manifestaciones de cariño” a nuestro alcance: un buen féretro, flores, responsos y hasta llantos excesivos. No tiene mucho sentido tantos gastos absurdos, pienso.
Pues ¿para qué derrochar dinero en cosas que no hacen bien a nadie, como féretros carísimos, pues de lo que se trata, en el fondo, es de quitar de en medio unos restos humanos que ya para nada sirven?

Pero ¿y para qué? 

Ciertamente ya es demasiado tarde!
Es como (valga la burda comparación) el niño que llora por el globo que perdió…, después de haberlo dejado escapar; o (quizás exagerando) el maltratador que le manda flores a la mujer que antes machacó, porque no supo resistir sus bajos instintos de ver sufrir a “su presa”, viéndola llorar, atemorizada ante su fuerza animal. Y sin cargar tanto la tinta, hay muchos matrimonios que se respetan más después de muertos que en vida (la muerte no les separa, como dice el ritual, sino que les une).
Aunque, a mi entender, desde luego, a las personas hay que quererlas (demostrándoles cariño) mientras están vivas, no cuando ya no están. Luego ¿para qué?, ¿acaso para demostrar, ante los demás, que les queríamos y que, de verdad, sentimos su pérdida?
Y respetar la memoria de nuestros antepasados, de nuestros difuntos, de estas personas que fueron importantes en nuestras vidas, mientras las tuvimos a nuestro lado, no es tirar dinero y gastar energías en hacerle un hermoso panteón. Mejor sería dedicarnos a escuchar-recordar “sus palabras”, recordar “sus mensajes”, imitarlas y hacer posible que las vivencias que tanto nos aportaron, nunca las olvidemos y sigan siendo una “realidad viva” en nuestras vidas.
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Los gases del ganado vacuno pueden alimentar el motor de un coche

Una vaca emite aproximadamente 300 litros de metano por día, que pueden ser utilizados para poner en funcionamiento una nevera de 100 litros de capacidad a una temperatura de entre dos y seis grados durante todo un día, aseguran investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina, que han logrado recolectar, purificar y comprimir los gases que emiten los bovinos para utilizarlos como fuente energética alternativa.Hasta un coche podría funcionar con este biocombustible.
Para la captura del gas, los técnicos del INTA utilizaron un sistema de tubos comunicados directamente con el interior del rumen –una cavidad del estómago que contiene metano– para llenar una bolsa de plástico que, a modo de mochila, se ubica en el lomo del animal. Según indicó el coordinador del proyecto, la cantidad de gases recolectados varía según el alimento ingerido y el tamaño del ejemplar. Una vaca adulta, por ejemplo, emite cerca de 1.200 litros por día, de los cuales entre 250 y 300 son metano. Debido a que el animal genera diferentes gases, la iniciativa propone el uso de un compuesto industrial como la monoetanolamina en un 25% para extraer el dióxido de carbono y el ácido sulfhídrico y purificarlos hasta obtener una concentración de alrededor de 95% de metano.

Además de brindar respuesta a la falta o escasez de fuentes energéticas sostenibles, esta iniciativa busca disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero que se liberan al ambiente. No en vano, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las emisiones asociadas a las cadenas productivas de la ganadería representan el 14,5% de todas las emisiones de origen humano y, entre las principales fuentes, se encuentran las producidas durante la digestión de las vacas (39%) y la descomposición del estiércol (10%). A este respecto, Berra ha declarado que se busca “aprovechar la fermentación anaeróbica que tiene lugar en el interior del rumiante para obtener energía renovable e implementar un mecanismo de reducción de esos gases”.
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Retiran carne humana empaquetada de los mostradores de Europris

Los adornos para el Halloween no se hicieron esperar en Europris, una tienda noruega de descuentos. Partes humanas empaquetadas tan reales que provocaron la furia de muchos compradores. Tanto así que tuvieron que cancelar su venta.

Llenas de sangre, bien selladas y con todo y su etiqueta de información nutrimental(obviamente falsa). Claro que no estaban en la sección de carnes frescas, sino junto a los disfraces de los niños.


Y aunque parecía una excelente idea, muchos padres de familia se quejaron alegando que eran tan realistas que podían asustar a los pequeños niños que los vieran en la tienda.

Según The Daily Meal, algunos opinaron que este tipo de productos tienen influencia americana y lo único que hacen es promover más la actitud violenta que es tan común hoy.

Bien dicen, al cliente lo que pida, por eso el director de compras de Europris, Knut Spæren, dijo: “Nuestra intención era, obviamente, no molestar a nuestros clientes. Ahora estamos retirando los productos de los que se han quejado las personas, incluyendo las manos cortadas.”
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jueves, 14 de marzo de 2013

Escultura de arena del nuevo Papa Francisco

Miles de católicos festejaron la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco, como el nuevo Sumo Pontífice de la iglesia.

Foto 1: El artista indio Sudarshan Pattnaik hace una escultura de arena del nuevo Papa Francisco.

Foto 2: Una mujer sostiene una portal del nuevo Pontífice en el Vaticano.

Foto 3: El arzobispo de Melbourne, Australia, Denis Hart, lidera la celebración el la Catedral de St Pauls, luego del anuncio de la elección del cardenal argentino como nuevo papa.

Foto 4: Un hombre reza por Francisco en una misa realizada en la catedral metropolitana de El Salvador.

Foto 5: Católicos en Argentina celebran la elección de su compatriota como nuevo Papa.

Foto 6: Franceses observan al Papa Francisco dirigiendose a sus fieles.
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lunes, 18 de febrero de 2013

Nostradamus: La profecía del Papa negro y el Apocalipsis


La llegada de un hombre de color negro con mucho poder significará el Apocalipsis.

Nostradamus cobra nuevamente sentido en la actualidad por una de sus célebres profecías, esta vez la que tiene que ver con la sucesión del Papa Benedicto XVI y la llegada del fin del mundo... si el nuevo pontífice resultase ser negro. 

El profeta tuvo la visión acerca de la llegada de un hombre de color con mucho poder en el siglo XXI que anunciaría el fin de los tiempos. 

"Al principio habrán enfermedades mortales como advertencia, luego habrán plagas, morirán muchos animales, habrán catástrofes, cambios climáticos, y finalmente empezarán las guerras e invasiones del rey negro", reza la profecía. 

En la Edad Media, esto se interpretó como la llegada de un papa negro, ya que, el del Vaticano, era el hombre con mayor poder en el mundo de entonces. 

La mayoría de las interpretaciones modernas de la advertencia de Nostradamus apostaban a que el pontífice de color llegaría tras la muerte de Juan Pablo II, cosa que finalmente no sucedió. Su lugar fue ocupado por el ahora saliente Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, a quien podría sucederle, eso sí, un Papa negro. 

Dos son los candidatos africanos a Papa: el nigeriano Francis Arinze y el ghanés Peter Turkson. 
Nunca el sucesor de San Pedro ha sido de otro continente distinto al europeo. Sin embargo, en las casas de apuestas los africanos ocupan el top ten de los favoritos. ¿Qué ocurrirá, pues, con la nueva profecía del Apocalipsis?
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